El autor hace un repaso por los desafíos en materia de defensa en España y también analiza la situación de las empresas del sector.
El anuncio del despliegue de unidades militares españolas en Eslovaquia y el refuerzo del contingente desplegado en Rumanía es el último hito de una serie de decisiones adoptadas en materia de defensa durante lo que llevamos de año. Se pone nuevamente de manifiesto el esfuerzo solidario que nuestros militares realizan en aras de la defensa colectiva y que tiene que ponerse en valor.
Una línea de actuación política que pasa en primer lugar por fijar los objetivos estratégicos que España se plantea.
En el ámbito de la Alianza Atlántica debemos estar más atentos para evitar situaciones incómodas como la que vivimos en relación con el plan de acción para incrementar el apoyo a Ucrania. El marco OTAN es importante, pero quizás lo sea aún más el europeo.
España puede y debe ser protagonista en ese ámbito para lo que tiene que aprovechar sus fortalezas y abandonar gestos que responden a criterios muy puntuales de oportunidad política que nos debilitan.
