En Paul von Lettow-Vorbeck fue el único jefe alemán al que no se considera derrotado durante la Primera Guerra Mundial. Alejado de los teatros principales de la guerra y prácticamente abandonado a su suerte por las autoridades de su país, nunca fue derrotado en combate. Gracias a su capacidad de liderazgo, sus dotes de mando y excelente conocimiento de sus unidades y del terreno de operación, consiguió mantener en jaque a importantes fuerzas aliadas durante toda la guerra. Oficial con una extraordinaria visión de futuro y sentido táctico supo organizar un ejército pequeño, pero muy bien instruido, al que consiguió transmitir su obsesión por la excelencia. Sus dotes profesionales le valieron el respeto de sus superiores, subordinados y el de sus enemigos. El estudio de la campaña en el África Oriental Alemana durante la Primera Guerra Mundial muestra lo que una reducida fuerza bien adiestrada, organizada y mandada puede conseguir si se fija unos objetivos realistas y utiliza los procedimientos tácticos adecuados, a la vez que aprovecha al máximo los medios puestos a su disposición. EL PERSONAJE Paul von Lettow-Vorbeck nació en Saarlouis el 20 de marzo de 1870. Estudió en la Academia de Oficiales de Kassel donde recibió el despacho de teniente. Posteriormente se diplomó en Estado Mayor y en 1900 participó en la expedición internacional que combatió la rebelión de los bóxers en China. Más tarde fue destinado a las Schutztruppe, unidades coloniales, del África Occidental Alemana, donde combatió entre 1904 y 1908. Durante esa campaña fue herido y tuvo que recuperarse en Sudáfrica, donde se hizo amigo de Jan Smuts, contra quien más tarde combatiría. En 1914 fue destinado al África Oriental Alemana donde durante la Primera Guerra Mundial hizo frente con éxito a un enemigo muy superior en número al que finalmente tuvo que entregarse, una vez enterado de la firma del armisticio en Europa.
La Presencia Alemana En África
Tras la constitución del Segundo Reich, los alemanes iniciaron su expansión colonial en los territorios no ocupados por las grandes potencias en Asia y África. Una de las colonias fue la denominada África Oriental Alemana que incluía la parte continental de la actual Tanzania junto con Burundi y Ruanda. Los primeros años de presencia alemana en la colonia fueron una sucesión de rebeliones indígenas frente a los colonizadores. Una vez pacificado el territorio, los alemanes cambiaron de política y en 1910 el África Oriental Alemana se había convertido en un modelo de administración colonial y vivió unos años de desarrollo que permitieron mejorar el nivel de vida de los nativos que, cuando estalló la guerra, se mantuvieron en su mayoría leales a los alemanes. La guarnición de Tanganica había adquirido un gran conocimiento del terreno y experiencia en guerra de guerrillas tras los años de lucha contra las revueltas indígenas. Las unidades estaban formadas por askaris locales encuadrados por europeos. En 1914 incluía unos 250 cuadros de mando europeos y alrededor de 2.500 nativos. Posteriormente sus efectivos máximos nunca superaron los 15.000. Von Lettow organizó sus tropas en unidades autosuficientes, acostumbradas a vivir sobre el terreno. En total se organizaron catorce compañías independientes, con tres secciones cada una. Cada compañía tenía ocho oficiales y suboficiales europeos, entre 180 y 200 askaris, y de dos a cuatro ametralladoras. El programa de instrucción hacía énfasis en tres aspectos básicos:
Regresó a Alemania en enero de 1919 convertido en un héroe nacional tras haber sido ascendido a general de división y haber obtenido la Pour le Mérite, la más alta condecoración militar alemana. Sus fuerzas fueron las únicas que pudieron desfilar triunfales bajo la puerta de Brandenburgo en Berlín. Entre 1920 y 1930, Paul von Lettow-Vorbeck fue elegido diputado en el Reichstag. Durante la Segunda Guerra Mundial sus hijos murieron en combate, su casa fue destruida y quedó en la miseria. Tras la guerra, sus antiguos enemigos le consiguieron una pensión del Gobierno de Sudáfrica que cobró hasta su muerte en 1964. Retrato de Paul von Lettow-Vorbeck
preparación física, instrucción de tiro y supervivencia. Para mejorar la moral de sus askaris y potenciar la confianza en ellos mismos, von Lettow estableció un programa de instrucción de pequeñas unidades que fomentaba la competición pero, al mismo tiempo, el compañerismo y el espíritu de equipo. Gracias a este exigente programa de instrucción consiguió una fuerza muy disciplinada y altamente motivada. Además de estas medidas, von Lettow desarrolló un programa de movilización de los colonos europeos que permitió encuadrar a los voluntarios que se presentaron para combatir. El refuerzo proporcionado por los colonos fue importante, puesto que muchos de ellos contaban con experiencia militar previa y permitieron mejorar el encuadramiento de las unidades locales e incluso constituir algunas compuestas exclusivamente por europeos. LA GRAN GUERRA EN ÁFRICA ORIENTAL Cuando estalló la guerra, los franceses y los británicos se lanzaron inmediatamente a la captura de las posesiones coloniales alemanas. En agosto de 1914 la Royal Navy bombardeó Dar-es-Salaam, aunque sin producir daños. En ese mismo mes de agosto en tierra se produjeron enfrentamientos entre las tropas alemanas de Ruanda-Burundi y la guarnición belga del Congo, y en aguas del lago Tanganica entre unidades navales alemanas y belgas. En el norte, el 15 de agosto, una unidad alemana cruza la frontera con Kenia. Con esta
acción los alemanes se hacen con el control de la zona en torno al Kilimanjaro como base de operaciones para actuar sobre las líneas de comunicaciones en el interior de Kenia y von Lettow se convierte en el único jefe alemán que ocupa suelo británico durante la guerra. A pesar de todo, las acciones en tierra durante los primeros meses de la guerra no dejaron de ser limitadas, puesto que ambos bandos estaban más dedicados a organizarse y prepararse para acciones futuras. El primer enfrentamiento importante se produjo en el puerto de Tanga en noviembre de 1914 y se saldó con una humillante derrota para los británicos. Esa victoria provocó una explosión de entusiasmo entre los colonos alemanes y los askaris de von Lettow, y aumentó espectacularmente el número de voluntarios para alistarse en sus filas. Desde el punto de vista material, el armamento y equipo capturado permitió a von Lettow mejorar el equipamiento de sus unidades y constituir otras nuevas. Gracias a ello los alemanes pudieron tomar la iniciativa y obtuvieron una nueva victoria en Jassin en enero de 1915. Sin embargo, esa victoria representó enormes pérdidas que von Lettow no podía asumir. Inspirado en las acciones irregulares de los boers, planteó la única guerra que podía ganar, realizando acciones de guerrilla en todo el teatro de operaciones. Evitaba los enfrentamientos directos con los británicos y centraba sus acciones sobre las líneas de ferrocarril, de tal manera que los británicos se veían obligados a desplegar un importante volumen de fuerzas, fundamentalmente en tareas de protección de objetivos sensibles. La preocupación principal de von Lettow a partir de entonces fue preservar al máximo sus tropas, mientras obligaba a los británicos a desplegar cada vez mayor número de unidades para combatirlo.
Durante los meses siguientes los británicos no actuaron contra von Lettow que, sin embargo, no permaneció inactivo. Realizó una serie de incursiones en la línea de ferrocarril Mombasa-lago Victoria en la que destruyó veinte trenes y obligó a los británicos a establecer una serie de puestos fijos para defender la vía, dispersando así sus unidades. A finales de 1915 la Schutztruppe alcanzó su máximo número de efectivos con 60 compañías en armas. Tras la batalla de Jassin, el año de 1915 representa un periodo de pausa en el que ambos bandos se dedican a reorganizarse. Por parte británica, las autoridades decidieron que cualquier operación principal en el África Oriental se realizaría una vez controladas el resto de las colonias alemanas en África, que no presentaban tantos problemas. Como acción principal, durante el año 1915 los aliados se plantearon y consiguieron el control del lago Tanganica, hasta entonces dominado por los alemanes.
En 1917 los problemas aumentaron para von Lettow. Los belgas desde el Congo, los portugueses desde Mozambique y los británicos desde el Norte lanzaron nuevos ataques. En junio de 1917 las fuerzas alemanas estaban desplegadas de la siguiente forma: −−Entre Kilwa y Lindi, unos 4.000 hombres bajo el mando del propio von Lettow. −−En el distrito de Mahenge, unos 2.000 hombres. −−En Songea, 60 millas al norte de la frontera de Mozambique unos 600 hombres. A finales de septiembre las fuerzas en torno a Lindi y Kilwa fueron atacadas desde el norte y se vieron obligadas a replegarse hacia el sur. En octubre los belgas ocuparon Mahenge después de duros combates. El cansancio empezaba a hacer mella entre las fuerzas alemanas que a pesar de todo consiguieron un éxito parcial en la batalla de Mahiwa en octubre de 1917 en la que 6.000 británicos fueron derrotados por 1.500 alemanes. Sus fuerzas están confinadas en la esquina sudeste de la colonia, y aunque no están ni mucho menos derrotadas, han sufrido graves pérdidas que afectan seriamente a su capacidad de combate. En consecuencia, von Lettow continúa sus movimientos hacia el sur y se asegura el control de la meseta de Makonde tras derrotar en Masasi a un regimiento sudafricano que deja 350 caballos y mulas en poder de los alemanes. Su mayor preocupación es ahora salvar todos los recursos posibles del depósito de Tshivata para mejorar su situación táctica. Entre finales de noviembre y primeros de diciembre, hostigados por nuevos ataques británicos, los restos de las fuerzas alemanas evacuan su colonia, cruzan el rio Rovuma y se adentran en territorio portugués. En ese momento von Lettow cuenta con unos 320 europeos, alrededor de 2.000 askaris y unos 3.000 porteadores. A pesar de todo von Lettow no se da por vencido y derrota a las fuerzas portuguesas que guarnecen la frontera y se adentra en Mozambique. A partir de entonces y durante los primeros meses de 1918, von Lettow se dedica a recorrer la mitad norte de ese territorio, realizando ataques sobre las guarniciones portuguesas y escapando de acciones británicas desde Nyasalandia (Malawi). Sin sufrir demasiadas pérdidas llega hasta la desembocadura del Zambeze.
En febrero de 1916, cuando los británicos consiguieron liberar fuerzas tras la ocupación de Namibia, los aliados, mandados por el general sudafricano Jan Smuts, iniciaron una ofensiva con un total de unos 45.000 hombres, unas 70 piezas de artillería y más de 100 ametralladoras. El ataque principal procedía de Kenia con el objetivo de controlar la zona del Kilimanjaro. Mientras tanto, los belgas desde el oeste actuaban entre los lagos Victoria y Tanganica, y una tercera fuerza desde Nyasalandia (Malawi). En el Norte, fue detenido un primer ataque, pero a pesar de ese éxito von Lettow hubo de abandonar la zona del Kilimanjaro. En su repliegue continuó hostigando constantemente a su enemigo y aplicando una estrategia de tierra quemada que desgastó notablemente a las fuerzas aliadas. Las filas británicas fueron también diezmadas como consecuencia de las enfermedades. Aproximadamente el 70% del total de bajas sufridas por los británicos durante toda la campaña fue debida a esta causa. Durante la primavera y el verano de 1916 se sucedieron los combates por el control de la zona central de Tanzania. Los británicos utilizaron gran número de vehículos, artillería e incluso aviación, y su entidad llegó a superar a la de su oponente en una proporción de siete a uno. Los alemanes sufrieron importantes reveses y los aliados se hicieron con el control de la capital Dar-es-Salaam el 4 de septiembre. En el Oeste, las fuerzas belgas integradas por unos 15.000 hombres capturaron Kigali el 6 de mayo de 1916 y Bujumbura el 6 de junio, completando de esta manera la ocupación de los territorios de Ruanda y Burundi. Desde entonces los belgas iniciaron acciones para ocupar Tabora que cayó finalmente en su poder a primeros de septiembre de 1916. Fue un duro golpe para los alemanes porque Tabora es un importante centro administrativo y además así los aliados se aseguraban el control de la línea de ferrocarril Dar-es-Salaam – Ujiji. Ante esa situación von Lettow se vio obligado a abandonar la mitad norte de Tanganica pero, a pesar de su inferioridad numérica y de los avances británicos, consiguió una nueva victoria en octubre de 1916 sobre una fuerza británica desembarcada en Kilwa.
A Disposición Del Jefe Enemigo
planteó una estrategia del débil contra fuerte A finales de septiembre de 1918, con tan solo con el objetivo de desgastar a los británicos lo unos 200 europeos y 1.500 askaris, von Lettow más posible y obligarlos a utilizar en un teatro vuelve a entrar en el África Oriental Alemana. secundario el mayor número de fuerzas, con un Pero hostigado constantemente por sus enemi- mínimo de esfuerzo por parte alemana, tratando gos se ve obligado a marchar hacia el Norte de evitar en todo momento que sus tropas se hasta cruzar la frontera con Rodesia del Norte vieran envueltas en batallas decisivas de corte (Zambia). El 13 de noviembre dos días después convencional. del armisticio en Europa, su vanguardia alcanza Por su parte, los británicos fracasaron en su la ciudad de Kasama. intento de comprometer decisivamente a von En la mañana del día 14 de noviembre un Lettow. Su empeño por mantener en su poder funcionario británico aparece frente a la van- objetivos convencionales como puertos y líneas guardia alemana portando un mensaje para von de ferrocarril, le permitieron dedicarse a asestar Lettow, que le informa de la firma del armisticio golpes rápidos sobre objetivos puntuales aunque en Europa. Von Lettow acuerda inmediatamente le obligó a establecer sus bases de operaciones un alto el fuego en un lugar de la actual Zam- en el interior. El éxito constante de sus acciones bia, donde en 1953 se erigió un monumento en produjo también un beneficioso efecto sobre la memoria del jefe alemán. moral de los askaris, mientras disminuía la de Desde Kasama von Lettow se dirige pacífi- los combatientes aliados. camente hasta Abercorn (Mbala) donde se entrega el 23 de noviembre de 1918 al general sudafricano van Deventer con estas palabras: «No me estoy rindiendo. Solo me estoy poniendo a su disposición». Sus fuerzas en ese momento ascienden a unos 150 oficiales y suboficiales europeos y 1.200 askaris a los que acompañan 2.300 porteadores y 900 mujeres nativas. Los aliados habían dedicado a lo largo de la campaña unos 300.000 efectivos para derrotarlo sin éxito Unidades de askaris y habían sufrido unas 60.000 bajas, incluyenLos alemanes supieron mantener la libertad do entre 10.000 y 20.000 muertos. El número de movimientos en las zonas donde operaban. máximo de tropas bajo mando alemán pudo Su objetivo no era el control de un determinado alcanzar unos 30.000 soldados en total con 70 territorio, sino mantener comprometido el maametralladoras y 40 cañones. yor número posible de unidades enemigas. El esfuerzo que había realizado antes de la guerra CONCLUSIONES para organizar unidades muy austeras, móviles La campaña de von Lettow merece un since- y excelentes conocedoras del terreno se mostró ro reconocimiento. Su intención no fue nunca muy adecuado para poder sostener su concepto obtener una victoria sobre los aliados. Desde de operaciones. el principio tuvo muy claro que debía combatir En definitiva la epopeya de las fuerzas mansin apoyo de la metrópoli, con medios escasos dadas por Paul von Lettow-Vorbeck es un modey contra un enemigo muy superior en número. lo de liderazgo, organización de fuerzas, planComo hombre realista y práctico, y consciente teamiento realista de objetivos y operaciones, y de sus limitaciones y de sus puntos fuertes, se eficacia táctica. n
